Cada año, el primer domingo de Adviento, la Iglesia comienza un nuevo Año Litúrgico.
El Adviento es el tiempo litúrgico de preparación para la celebración del nacimiento de Cristo en Navidad y la anticipación de su Segunda Venida. Su historia se remonta a muchos siglos atrás.
Tradicionalmente, el Adviento tiene dos enfoques principales:
Preparación para la Natividad: recordar y celebrar la primera venida de Cristo en Belén.
Preparación para la Segunda Venida de Cristo: reflexionar sobre el regreso de Cristo al final de los tiempos.
Este doble énfasis se refleja en las lecturas y oraciones de la liturgia de Adviento.
Símbolos y prácticas
Con el tiempo, se desarrollaron diversas tradiciones simbólicas:
La corona de Adviento (originaria de Alemania en la Edad Media), con cuatro velas que representan la esperanza, la paz, la alegría y el amor.
Los calendarios de Adviento (tradición alemana del siglo XIX) se utilizaban para contar los días hasta Navidad.
Antífonas de Adviento (que datan al menos del siglo VIII), cantadas del 17 al 23 de diciembre.
Hoy, el Adviento sigue siendo un tiempo de:
Esperanza
Preparación
Esperanza
Renovación
Su tono equilibra los elementos penitenciales (vestiduras moradas, énfasis en la conversión) con una creciente alegría anticipatoria conforme se acerca la Navidad.
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